lunes

XXX

Adriana se asustó anoche. Escuchó un golpe y después cómo giraba una llave en la cerradura. Por un momento no supo qué hacer, estaba profundamente dormida. Pero pronto entendió todo. Algún camarada entró por la ventana del baño, al caer golpeó la cajonera que está dentro y luego arañó sonora y extrañamente la puerta. Eso fue todo.

Pronto volvimos a dormir.

XXIX

Sin embargo los muchachos allá afuera no se la están pasando nada bien. Entre la lluvia, el frío y la habitual escasez de comida sus días son bastante duros. Adriana les da algunas cosas de vez en cuando, pero no puede encargarse de ellos.

XXVIII

Lo que me gusta de las noches de frío es que Adriana me hace casita bajo las cobijas.